Cuando la factura del agua sube sin que hayas cambiado tus hábitos, casi siempre hay una fuga escondida o un inodoro que no deja de correr. La buena noticia es que puedes hacer una revisión sencilla en casa antes de llamar a un plomero.
Paso 1: prueba del contador
- Cierra todas las llaves y apaga la lavadora, el lavaplatos y cualquier equipo que use agua.
- Busca el contador de agua y anota la lectura (o fíjate si el indicador pequeño se mueve).
- Espera entre 30 y 60 minutos sin usar agua y vuelve a mirar.
Si el número cambió o el indicador sigue girando con todo cerrado, hay agua escapándose en algún lugar de la propiedad.
Paso 2: revisa los sospechosos de siempre
- Inodoros: echa unas gotas de colorante de comida en el tanque y no descargues. Si el color aparece en la taza después de 15 o 20 minutos, hay una fuga entre el tanque y la taza.
- Llaves y duchas: busca goteos, aunque sean pequeños. Un goteo constante suma mucho en un mes.
- Mangueras y llaves exteriores: revisa si hay humedad alrededor de la pared o en el piso.
- Cisterna o tanque elevado: si tu casa tiene uno, confirma que la válvula de flotador cierra bien y que no se rebosa.
Señales de una fuga escondida
- Manchas de humedad o pintura que se pela en paredes y techos.
- Piso que se siente húmedo o suena hueco.
- Presión de agua más baja de lo normal.
- Olor a humedad sin una causa visible.
Cuándo llamar a un plomero
Si el contador sigue moviéndose y no encuentras la causa, probablemente la fuga está en una tubería empotrada o enterrada. Ahí hace falta un plomero con experiencia en filtraciones y salideros, porque cuanto antes se repare, menos daño sufren las paredes y los pisos.
Si estás en San Sebastián, Aguada, Rincón o cualquier pueblo del oeste, puedes pedir una cotización o ver los plomeros de tu pueblo.




